NOMBRE: — Valery
NÚMERO: — 3148165543
TARIFA: —180000 + 100000 por juego de roles
EDAD: — 19
LUGAR: — Angeles Spa
CARA: — 10
CUERPO: — 10
SERVICIO: — 10
CONCLUSION: —
Como tengo una clara debilidad por las mujeres delgadas, me puse a revisar el catálogo de Ángeles y no dudé un segundo: escribí de inmediato para agendar una cita con Valery. El perfil decía que ofrecía juegos de roles, un servicio que siempre me ha llamado la atención, así que pregunté si tenía el disfraz de estudiante. Me confirmaron que sí por un costo adicional de 100 mil pesos; no lo pensé dos veces y lo tomé. Decidí dejarlo pago por adelantado para que, al momento de encontrarnos, entráramos directo en materia sin romper la magia.
Llegué al lugar, un segundo piso bastante limpio. Me asignaron una habitación amplia y fresca que, aunque no tenía baño privado, resultaba perfecta para lo que se venía.
No tuve que esperar ni cinco minutos cuando irrumpió Valery. Era una chica esbelta, de aspecto sumamente joven y con una cara de inocencia tal que, al verla con ese uniforme de colegiala, por un instante sentí que estaba a punto de hacer algo ilegal. Entró completamente metida en su papel, saludándome con un tímido: —Buenas tardes, profesor.
Para resumir el juego, la trama era que ella necesitaba pasar mi materia pero no había entregado los trabajos. Así que decidí aplicarle un "examen oral". Le ordené que se arrodillara frente a mí y comenzara la prueba sin usar las manos. Verla allí, con esa ropa, de rodillas y entregándose por completo a complacerme con su boca, hizo que cada peso invertido valiera la pena.
Luego le dije que debía revisar sus apuntes. Como no llevaba cuaderno, procedí a inspeccionar directamente lo que escondía bajo su falda. Le bajé la ropa interior y comencé a hacerle un oral. En ese instante, la timidez de la estudiante desapareció: empezó a arquear la espalda y a gemir con fuerza. Hubo un momento en que, abrumada por el placer, me pidió que subiera, pero le hice caso omiso y continué disfrutándola.
Finalmente, le advertí que para ganarse la nota máxima debía superar la prueba física: mínimo cinco minutos de sentadillas encima de mí. Con cronómetro en mano, ella empezó el movimiento. Yo hacía un esfuerzo sobrehumano por contenerme; conté ovejas y, cuando vi que eso no funcionaba, empecé a repasar mentalmente las tablas de multiplicar. Aguanté como pude hasta los cuatro minutos y medio antes de estallar.
Después del clímax, nos quedamos relajados hablando un rato sobre cómo le había ido. Me contó, entre risas, que tenía otros disfraces disponibles, como el de gata y el de empleada doméstica. Tras descansar unos minutos, fuimos por el segundo round, aunque este fue más tradicional, sin tanto libreto pero igual de disfrutable.
La experiencia fue única, sumamente interesante y excitante. Ya estoy contando los días para volver y conocer a la "empleada doméstica".
NÚMERO: — 3148165543
TARIFA: —180000 + 100000 por juego de roles
EDAD: — 19
LUGAR: — Angeles Spa
CARA: — 10
CUERPO: — 10
SERVICIO: — 10
CONCLUSION: —
Como tengo una clara debilidad por las mujeres delgadas, me puse a revisar el catálogo de Ángeles y no dudé un segundo: escribí de inmediato para agendar una cita con Valery. El perfil decía que ofrecía juegos de roles, un servicio que siempre me ha llamado la atención, así que pregunté si tenía el disfraz de estudiante. Me confirmaron que sí por un costo adicional de 100 mil pesos; no lo pensé dos veces y lo tomé. Decidí dejarlo pago por adelantado para que, al momento de encontrarnos, entráramos directo en materia sin romper la magia.
Llegué al lugar, un segundo piso bastante limpio. Me asignaron una habitación amplia y fresca que, aunque no tenía baño privado, resultaba perfecta para lo que se venía.
No tuve que esperar ni cinco minutos cuando irrumpió Valery. Era una chica esbelta, de aspecto sumamente joven y con una cara de inocencia tal que, al verla con ese uniforme de colegiala, por un instante sentí que estaba a punto de hacer algo ilegal. Entró completamente metida en su papel, saludándome con un tímido: —Buenas tardes, profesor.
Para resumir el juego, la trama era que ella necesitaba pasar mi materia pero no había entregado los trabajos. Así que decidí aplicarle un "examen oral". Le ordené que se arrodillara frente a mí y comenzara la prueba sin usar las manos. Verla allí, con esa ropa, de rodillas y entregándose por completo a complacerme con su boca, hizo que cada peso invertido valiera la pena.
Luego le dije que debía revisar sus apuntes. Como no llevaba cuaderno, procedí a inspeccionar directamente lo que escondía bajo su falda. Le bajé la ropa interior y comencé a hacerle un oral. En ese instante, la timidez de la estudiante desapareció: empezó a arquear la espalda y a gemir con fuerza. Hubo un momento en que, abrumada por el placer, me pidió que subiera, pero le hice caso omiso y continué disfrutándola.
Finalmente, le advertí que para ganarse la nota máxima debía superar la prueba física: mínimo cinco minutos de sentadillas encima de mí. Con cronómetro en mano, ella empezó el movimiento. Yo hacía un esfuerzo sobrehumano por contenerme; conté ovejas y, cuando vi que eso no funcionaba, empecé a repasar mentalmente las tablas de multiplicar. Aguanté como pude hasta los cuatro minutos y medio antes de estallar.
Después del clímax, nos quedamos relajados hablando un rato sobre cómo le había ido. Me contó, entre risas, que tenía otros disfraces disponibles, como el de gata y el de empleada doméstica. Tras descansar unos minutos, fuimos por el segundo round, aunque este fue más tradicional, sin tanto libreto pero igual de disfrutable.
La experiencia fue única, sumamente interesante y excitante. Ya estoy contando los días para volver y conocer a la "empleada doméstica".
- Rostro
- 4,00 estrella(s)
- Cuerpo
- 5,00 estrella(s)
- Actitud
- 5,00 estrella(s)
- Oral
- 5,00 estrella(s)
- Desempeño Sexual
- 5,00 estrella(s)
- Besos
- Buenos besos
- ¿Recomienda?
- Sí, repetería