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Parroquiano
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Andrea – La madurita de fuego que me hizo olvidar la hora 
Hace rato que no escribía por acá, pero lo de Andrea merece capítulo aparte. No es de esas niñas de 20 que se las tiran de actrices porno pero a la hora de la verdad se quedan cortas. Andrea es otra liga: 38 años, rubia oscura, cuerpo atlético y una experiencia que se siente en cada movimiento.
La contacté una tarde de calor en Medellín. Me respondió rápido, con un tono coqueto y seguro. Nada de vueltas:
—"Amor, dime la hora y el lugar, yo llego".
Y así fue.
Apareció puntual, con un vestido negro ajustado que resaltaba sus caderas y ese pecho perfecto operado. Tacones altos, labios pintados de rojo y un perfume dulce con fondo amaderado que me quedó grabado. No hubo formalidades largas: me saludó con un beso en la boca, de esos con lengua y mordidita que te avisan lo que viene.
Apenas cerré la puerta, Andrea y yo nos pusimos contra la pared y empezó a besarme como si fuéramos novios que no se ven hace meses. Sus manos bajaron directo, sintiendo cada centímetro, y cuando sintió que ya estaba listo, se arrodilló sin que yo dijera nada.
El oral de Andrea es para ponerlo en un manual: lento, profundo, alternando succión y lengua, jugando con los huevos como si fueran parte del postre. Varias veces me tuvo al borde y se detenía para mirarme, sonreír y seguir, como si le encantara tenerme bajo control.
Nos fuimos a la cama y empezó con un 69 que me dejó sin aire. Andrea se mueve como si hubiera nacido para eso, lamiendo, chupando y acariciando a la vez. Cuando ya estaba a punto, se giró, se puso el preservativo y se montó encima en cowgirl.
Ahí demostró lo que es una mujer con experiencia: movimientos circulares, cambios de ritmo, bajadas lentas hasta el fondo y subidas rápidas que te sacan gemidos sin que quieras. Me miraba directo a los ojos, se mordía el labio y sonreía mientras me llevaba al límite.
Cuando terminé, pensé que íbamos a descansar. Error. Andrea se levantó, fue al baño, volvió desnuda y me dijo:
—"Amor, todavía te queda cuerda".
Se puso en cuatro, mostrando ese culo firme, y me invitó a entrar. La vista era criminal. Gime bajito, de forma natural, como una amante que de verdad lo disfruta. Aguanta el ritmo fuerte, pide más y no se queja, al contrario, te anima a seguir.
Tarifa: 180k la hora (vale cada peso).
Ubicación: Salidas a domicilio – Laureles, Poblado, Sabaneta, Conquistadores, Carlos E. Restrepo.
Recomendación: Ir descansado y con ganas, porque Andrea no es de las que deja que te escapes sin vaciarte por completo.
LINK : Perfil de Andreita en www.prepagosmedellin.online
La contacté una tarde de calor en Medellín. Me respondió rápido, con un tono coqueto y seguro. Nada de vueltas:
—"Amor, dime la hora y el lugar, yo llego".
Y así fue.
La llegada
Apareció puntual, con un vestido negro ajustado que resaltaba sus caderas y ese pecho perfecto operado. Tacones altos, labios pintados de rojo y un perfume dulce con fondo amaderado que me quedó grabado. No hubo formalidades largas: me saludó con un beso en la boca, de esos con lengua y mordidita que te avisan lo que viene.
Calentando motores
Apenas cerré la puerta, Andrea y yo nos pusimos contra la pared y empezó a besarme como si fuéramos novios que no se ven hace meses. Sus manos bajaron directo, sintiendo cada centímetro, y cuando sintió que ya estaba listo, se arrodilló sin que yo dijera nada.
El oral de Andrea es para ponerlo en un manual: lento, profundo, alternando succión y lengua, jugando con los huevos como si fueran parte del postre. Varias veces me tuvo al borde y se detenía para mirarme, sonreír y seguir, como si le encantara tenerme bajo control.
La guerra en la cama
Nos fuimos a la cama y empezó con un 69 que me dejó sin aire. Andrea se mueve como si hubiera nacido para eso, lamiendo, chupando y acariciando a la vez. Cuando ya estaba a punto, se giró, se puso el preservativo y se montó encima en cowgirl.
Ahí demostró lo que es una mujer con experiencia: movimientos circulares, cambios de ritmo, bajadas lentas hasta el fondo y subidas rápidas que te sacan gemidos sin que quieras. Me miraba directo a los ojos, se mordía el labio y sonreía mientras me llevaba al límite.
Segundo round sin pedirlo
Cuando terminé, pensé que íbamos a descansar. Error. Andrea se levantó, fue al baño, volvió desnuda y me dijo:
—"Amor, todavía te queda cuerda".
Se puso en cuatro, mostrando ese culo firme, y me invitó a entrar. La vista era criminal. Gime bajito, de forma natural, como una amante que de verdad lo disfruta. Aguanta el ritmo fuerte, pide más y no se queja, al contrario, te anima a seguir.
LINK : Perfil de Andreita en www.prepagosmedellin.online
- Rostro
- 4,00 estrella(s)
- Cuerpo
- 5,00 estrella(s)
- Actitud
- 5,00 estrella(s)
- Oral
- 5,00 estrella(s)
- Desempeño Sexual
- 5,00 estrella(s)
- Besos
- Buenos besos
- ¿Recomienda?
- Sí, repetería