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Catador de Prepagos

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🔥 Carolina 323370442 por Inmortal

📌 Nota de administración
Recomendada por la administración: Esta publicación (la lectura) es recomendada por la administración.
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Inmortal

Catador Nivel II ⭐⭐
Puntaje
345
Titulo personalizado

Esta morena me dio una lección de detonación


https://ellaserotic.com/prepago/carolina/

Hola camaradas, ¿cómo les va? Aquí les traigo una nueva experiencia. He decidido, por esta vez, salir de mi zona de confort. Sé que he dicho mucho que no me gustan las casas de citas, que solo voy a spas, y de hecho estoy haciendo la recopilación de masajistas morrongas del sur (que hacen de todo). Pero me llamó mucho la atención que había muy buenos comentarios de una casa de citas que tiene dos sedes llamada Ellas erotic. Todas las reseñas se veían prometedoras; entré a chismosear la página y puro bombón… y la verdad, rebarato: 110 lukas los 30 minutos y 160 la hora. Es muyyyyyy barato, hermano, más que en el mundo del masaje donde muchos spas cobran 200 barras solo por el masaje sin más nada de adicinal.

Me animé, escribí, reservé… y fui a la sede de Belén, muy cerca de Los Molinos. La verdad, es una zona que visito mucho y me daba miedo que me vieran entrando gente conocida, porque en esos sectores saben dónde hay puteaderos… y nada que ver, súper discreto, tranquilo, literal parece una casa normal. 10 de 10 en discreción.Igual dejé la moto lejos para no ser tan boleta.

Te recibe una administradora que usa gafitas; de hecho, está muy detonable , pero no está en el catálogo… qué lástima. El lugar es enorme. Me mandaron a una sala, me ofrecieron bebida y me dijeron: “Ya pasan las chicas para que elijas o si quieres una en específico”.

Yo les dije: “Quiero ver todo, quiero la experiencia completa”.
No te encuentras con nadie, pero sí se escuchan, se ven por los huecos de la sala viejas pasando y escuchas manes… pero de ahí no pasa.

Me muestran las chicas y sin dudarlo vi a una morena absurdamente divina: unas nalgas literal como el emoji de WhatsApp 🍑🍑🍑, unos melones redondos (operados, pero mis felicitaciones al cirujano), abdomen plano, tacones enormes, cari linda, pelo liso, lencería buena —no de esa de chica de Plaza Botero— no, no… una vaina buena. Olía a perfume… ¿cómo decir que no?
Se llama Carolina, y dije: “Sí vaaaaa”.

Elegí 30 minutos porque quería tantear el lugar, ver qué tal todo; fue un experimento de salirme de mi zona de confort.

Me pasaron al segundo piso: cuartos enormes, con baño, decoración y olor top. De verdad no entiendo por qué es tan barato siendo tan play. Me quedé solo en el cuarto y la chica entró al instante con dos polas, y me dice: “No olvidarás nunca mi nombre, soy Carolina la perversa”. No sé si es veneca, tengo mis dudas, pero no se le notaba mucho.

Puso música, reguetón viejito, y me perreó frente al espejo como si fuera del cuerpo de baile de Daddy Yankee… un meneo la chapa que me puso listo para partir panela. Incluso ella lo sintió y me dijo: “¿Y que es ese fierro qué se siente?”.

En tacones se veía de mi tamaño. Yo mido 1.82 y peso 100 kg, como un jugador de rugby de los All Blacks, y la vieja quedaba de mi tamaño( con tacones y eran enormes) Era una contendiente intimidante: tiene todo grande. Mientras me perreaba se fue quitando todo y me dijo: “Qué rico bailas, pero mejor desnudos, ¿no?”. Me quité todo, me tomé un trago de pola y la vieja me dice: “Ufff, cómo está de duro…”. Y me comienza a pasar ese durazno restregándolo en el cabeza de cóndor. Uffff.

Me comenzó a decir cosas cochinillas y me dijo: “Siéntate en la cama”.
De una se arrodilló y comenzó a darle dos al nene. Pero era una vaina con hambre (quizás sí es veneca), como si no hubiera un mañana. Chupaba con muchas ganas, sin asco, garganta profunda, hasta tocar las campanas de Notre Dame. Se puso a babear como Cuasimodo y todo. Una señora tragona.

Me lo saca y me dice: “¿Quieres probar mi cochita?”.
Hicimos un 69. Eso le olía a rosas y al Valhalla. En mi primer lengüetazo comenzó a chapalear y nunca dejó de tragarse al cabeza de gato. Es una profesional. Me dijo: “Mete tus dedos”, y después: “Por el asterisco también”. Ufffff. Ahí me provocó comer Nutella y ella me decía: “Cómo me gusta que me coman el culito”. Uffffff. Eso fue un rato de mucha saliva, fluidos y placer.

Se voltea, se pone en cuatro uñas y me dice: “Haz lo tuyo, niño malo”.
Y comenzó la detonación sin compasión. Yo sabía que esa guerrera de Wakanda aguantaba todos los poderes; es más, estaba dudando de dar la talla. Por primera vez, Cell sintió el verdadero terror. Pero muy rico, mucho feeling. Se dejaba meter el puñal del dedo gordo por Detroit hasta el fondo. Hasta me provocó embarrarme de Nutella, pero no quería gastar más.

Después de un rato, ya diría que teníamos unos 25 minutos. La pelada cero relojera me dice: “¿Te quieres venir en mis melones?”.
¡Y cómo no! Se me pegó al lagarto Juancho otra vez, esta vez a matar, a sacarme toda la vía láctea. Eso fue aspiradora ninja velocidad 5.000 mientras me ponía el capó de Volkswagen en la cara. Le soltaba sus lengüetazos mientras ya me estaba dando el calambre; ella sabía y nunca se quitó. Se dejó bañar boquita y luego se lo restregó la verga lechosa en esos enormes globos de Pennywise.

Mano, qué ricura. Yo creo que nos pasamos de los 30, pero relax.

Nos bañamos juntos, nos reímos, hablamos, bailamos. Me dijo: “¿No quieres el segundo?”. Pero no, logré escaparme.
Me llevó hasta la puerta; en el camino de salida vi unas lolitas en pelota en el segundo piso, caminando más rico… yo decía: “Estoy muerto y esto es el paraíso”. Todas sonrientes y sexys. Soñé con ser millonario para decir: “¡Cierren el lugar que me las voy a detonar a todas!”.

Carolina me acompañó a la puerta y se despidió con beso apasionado y todo. Una belleza Carolina.
Una profesional.

Ojo: lo mío es otro tipo de lugares, más discretos, más de masajistas que uno seduce y disfruta la detonada que se gana bloque a bloque… pero la experiencia me encantó.

Repetiría. De hecho, vi en la página unas nenas de la sede de Los Colores muy interesantes.
 
Rostro
4,00 estrella(s)
Cuerpo
5,00 estrella(s)
Actitud
5,00 estrella(s)
Oral
5,00 estrella(s)
Desempeño Sexual
4,00 estrella(s)
Besos
Besos apasionados
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Que estupidez la forma de escribir, la verdad me generó mucha pena ajena leer esta reseña. Las frases que usa, cómo se expresa... Como se nota la falta de educación y lectura de este individuo, parece hecha por un adolescente que a duras penas se graduó del colegio. Ya me lo imagino esperando ansiosamente cada quincena para ir a gastársela en estos servicios fantaseando esas idioteces que escribe. No sé cuáles son más patéticos, estos niñatos o los que se pone de románticos y se terminan enamorando de las chichas
Jajaja Oe y este mensaje que? cuál es la rabia?
 
Hola camaradas, ¿cómo les va? Aquí les traigo una nueva experiencia. He decidido, por esta vez, salir de mi zona de confort. Sé que he dicho mucho que no me gustan las casas de citas, que solo voy a spas, y de hecho estoy haciendo la recopilación de masajistas morrongas del sur (que hacen de todo). Pero me llamó mucho la atención que había muy buenos comentarios de una casa de citas que tiene dos sedes llamada Ellas erotic. Todas las reseñas se veían prometedoras; entré a chismosear la página y puro bombón… y la verdad, rebarato: 110 lukas los 30 minutos y 160 la hora. Es muyyyyyy barato, hermano, más que en el mundo del masaje donde muchos spas cobran 200 barras solo por el masaje sin más nada de adicinal.

Me animé, escribí, reservé… y fui a la sede de Belén, muy cerca de Los Molinos. La verdad, es una zona que visito mucho y me daba miedo que me vieran entrando gente conocida, porque en esos sectores saben dónde hay puteaderos… y nada que ver, súper discreto, tranquilo, literal parece una casa normal. 10 de 10 en discreción.Igual dejé la moto lejos para no ser tan boleta.

Te recibe una administradora que usa gafitas; de hecho, está muy detonable , pero no está en el catálogo… qué lástima. El lugar es enorme. Me mandaron a una sala, me ofrecieron bebida y me dijeron: “Ya pasan las chicas para que elijas o si quieres una en específico”.

Yo les dije: “Quiero ver todo, quiero la experiencia completa”.
No te encuentras con nadie, pero sí se escuchan, se ven por los huecos de la sala viejas pasando y escuchas manes… pero de ahí no pasa.

Me muestran las chicas y sin dudarlo vi a una morena absurdamente divina: unas nalgas literal como el emoji de WhatsApp 🍑🍑🍑, unos melones redondos (operados, pero mis felicitaciones al cirujano), abdomen plano, tacones enormes, cari linda, pelo liso, lencería buena —no de esa de chica de Plaza Botero— no, no… una vaina buena. Olía a perfume… ¿cómo decir que no?
Se llama Carolina, y dije: “Sí vaaaaa”.

Elegí 30 minutos porque quería tantear el lugar, ver qué tal todo; fue un experimento de salirme de mi zona de confort.

Me pasaron al segundo piso: cuartos enormes, con baño, decoración y olor top. De verdad no entiendo por qué es tan barato siendo tan play. Me quedé solo en el cuarto y la chica entró al instante con dos polas, y me dice: “No olvidarás nunca mi nombre, soy Carolina la perversa”. No sé si es veneca, tengo mis dudas, pero no se le notaba mucho.

Puso música, reguetón viejito, y me perreó frente al espejo como si fuera del cuerpo de baile de Daddy Yankee… un meneo la chapa que me puso listo para partir panela. Incluso ella lo sintió y me dijo: “¿Y que es ese fierro qué se siente?”.

En tacones se veía de mi tamaño. Yo mido 1.82 y peso 100 kg, como un jugador de rugby de los All Blacks, y la vieja quedaba de mi tamaño( con tacones y eran enormes) Era una contendiente intimidante: tiene todo grande. Mientras me perreaba se fue quitando todo y me dijo: “Qué rico bailas, pero mejor desnudos, ¿no?”. Me quité todo, me tomé un trago de pola y la vieja me dice: “Ufff, cómo está de duro…”. Y me comienza a pasar ese durazno restregándolo en el cabeza de cóndor. Uffff.

Me comenzó a decir cosas cochinillas y me dijo: “Siéntate en la cama”.
De una se arrodilló y comenzó a darle dos al nene. Pero era una vaina con hambre (quizás sí es veneca), como si no hubiera un mañana. Chupaba con muchas ganas, sin asco, garganta profunda, hasta tocar las campanas de Notre Dame. Se puso a babear como Cuasimodo y todo. Una señora tragona.

Me lo saca y me dice: “¿Quieres probar mi cochita?”.
Hicimos un 69. Eso le olía a rosas y al Valhalla. En mi primer lengüetazo comenzó a chapalear y nunca dejó de tragarse al cabeza de gato. Es una profesional. Me dijo: “Mete tus dedos”, y después: “Por el asterisco también”. Ufffff. Ahí me provocó comer Nutella y ella me decía: “Cómo me gusta que me coman el culito”. Uffffff. Eso fue un rato de mucha saliva, fluidos y placer.

Se voltea, se pone en cuatro uñas y me dice: “Haz lo tuyo, niño malo”.
Y comenzó la detonación sin compasión. Yo sabía que esa guerrera de Wakanda aguantaba todos los poderes; es más, estaba dudando de dar la talla. Por primera vez, Cell sintió el verdadero terror. Pero muy rico, mucho feeling. Se dejaba meter el puñal del dedo gordo por Detroit hasta el fondo. Hasta me provocó embarrarme de Nutella, pero no quería gastar más.

Después de un rato, ya diría que teníamos unos 25 minutos. La pelada cero relojera me dice: “¿Te quieres venir en mis melones?”.
¡Y cómo no! Se me pegó al lagarto Juancho otra vez, esta vez a matar, a sacarme toda la vía láctea. Eso fue aspiradora ninja velocidad 5.000 mientras me ponía el capó de Volkswagen en la cara. Le soltaba sus lengüetazos mientras ya me estaba dando el calambre; ella sabía y nunca se quitó. Se dejó bañar boquita y luego se lo restregó la verga lechosa en esos enormes globos de Pennywise.

Mano, qué ricura. Yo creo que nos pasamos de los 30, pero relax.

Nos bañamos juntos, nos reímos, hablamos, bailamos. Me dijo: “¿No quieres el segundo?”. Pero no, logré escaparme.
Me llevó hasta la puerta; en el camino de salida vi unas lolitas en pelota en el segundo piso, caminando más rico… yo decía: “Estoy muerto y esto es el paraíso”. Todas sonrientes y sexys. Soñé con ser millonario para decir: “¡Cierren el lugar que me las voy a detonar a todas!”.

Carolina me acompañó a la puerta y se despidió con beso apasionado y todo. Una belleza Carolina.
Una profesional.

Ojo: lo mío es otro tipo de lugares, más discretos, más de masajistas que uno seduce y disfruta la detonada que se gana bloque a bloque… pero la experiencia me encantó.

Repetiría. De hecho, vi en la página unas nenas de la sede de Los Colores muy interesantes.
Yo fui en estos días y ella me abrió la puerta, certifico que tiene un cuerpazo morenita y coqueta
 
Hola camaradas, ¿cómo les va? Aquí les traigo una nueva experiencia. He decidido, por esta vez, salir de mi zona de confort. Sé que he dicho mucho que no me gustan las casas de citas, que solo voy a spas, y de hecho estoy haciendo la recopilación de masajistas morrongas del sur (que hacen de todo). Pero me llamó mucho la atención que había muy buenos comentarios de una casa de citas que tiene dos sedes llamada Ellas erotic. Todas las reseñas se veían prometedoras; entré a chismosear la página y puro bombón… y la verdad, rebarato: 110 lukas los 30 minutos y 160 la hora. Es muyyyyyy barato, hermano, más que en el mundo del masaje donde muchos spas cobran 200 barras solo por el masaje sin más nada de adicinal.

Me animé, escribí, reservé… y fui a la sede de Belén, muy cerca de Los Molinos. La verdad, es una zona que visito mucho y me daba miedo que me vieran entrando gente conocida, porque en esos sectores saben dónde hay puteaderos… y nada que ver, súper discreto, tranquilo, literal parece una casa normal. 10 de 10 en discreción.Igual dejé la moto lejos para no ser tan boleta.

Te recibe una administradora que usa gafitas; de hecho, está muy detonable , pero no está en el catálogo… qué lástima. El lugar es enorme. Me mandaron a una sala, me ofrecieron bebida y me dijeron: “Ya pasan las chicas para que elijas o si quieres una en específico”.

Yo les dije: “Quiero ver todo, quiero la experiencia completa”.
No te encuentras con nadie, pero sí se escuchan, se ven por los huecos de la sala viejas pasando y escuchas manes… pero de ahí no pasa.

Me muestran las chicas y sin dudarlo vi a una morena absurdamente divina: unas nalgas literal como el emoji de WhatsApp 🍑🍑🍑, unos melones redondos (operados, pero mis felicitaciones al cirujano), abdomen plano, tacones enormes, cari linda, pelo liso, lencería buena —no de esa de chica de Plaza Botero— no, no… una vaina buena. Olía a perfume… ¿cómo decir que no?
Se llama Carolina, y dije: “Sí vaaaaa”.

Elegí 30 minutos porque quería tantear el lugar, ver qué tal todo; fue un experimento de salirme de mi zona de confort.

Me pasaron al segundo piso: cuartos enormes, con baño, decoración y olor top. De verdad no entiendo por qué es tan barato siendo tan play. Me quedé solo en el cuarto y la chica entró al instante con dos polas, y me dice: “No olvidarás nunca mi nombre, soy Carolina la perversa”. No sé si es veneca, tengo mis dudas, pero no se le notaba mucho.

Puso música, reguetón viejito, y me perreó frente al espejo como si fuera del cuerpo de baile de Daddy Yankee… un meneo la chapa que me puso listo para partir panela. Incluso ella lo sintió y me dijo: “¿Y que es ese fierro qué se siente?”.

En tacones se veía de mi tamaño. Yo mido 1.82 y peso 100 kg, como un jugador de rugby de los All Blacks, y la vieja quedaba de mi tamaño( con tacones y eran enormes) Era una contendiente intimidante: tiene todo grande. Mientras me perreaba se fue quitando todo y me dijo: “Qué rico bailas, pero mejor desnudos, ¿no?”. Me quité todo, me tomé un trago de pola y la vieja me dice: “Ufff, cómo está de duro…”. Y me comienza a pasar ese durazno restregándolo en el cabeza de cóndor. Uffff.

Me comenzó a decir cosas cochinillas y me dijo: “Siéntate en la cama”.
De una se arrodilló y comenzó a darle dos al nene. Pero era una vaina con hambre (quizás sí es veneca), como si no hubiera un mañana. Chupaba con muchas ganas, sin asco, garganta profunda, hasta tocar las campanas de Notre Dame. Se puso a babear como Cuasimodo y todo. Una señora tragona.

Me lo saca y me dice: “¿Quieres probar mi cochita?”.
Hicimos un 69. Eso le olía a rosas y al Valhalla. En mi primer lengüetazo comenzó a chapalear y nunca dejó de tragarse al cabeza de gato. Es una profesional. Me dijo: “Mete tus dedos”, y después: “Por el asterisco también”. Ufffff. Ahí me provocó comer Nutella y ella me decía: “Cómo me gusta que me coman el culito”. Uffffff. Eso fue un rato de mucha saliva, fluidos y placer.

Se voltea, se pone en cuatro uñas y me dice: “Haz lo tuyo, niño malo”.
Y comenzó la detonación sin compasión. Yo sabía que esa guerrera de Wakanda aguantaba todos los poderes; es más, estaba dudando de dar la talla. Por primera vez, Cell sintió el verdadero terror. Pero muy rico, mucho feeling. Se dejaba meter el puñal del dedo gordo por Detroit hasta el fondo. Hasta me provocó embarrarme de Nutella, pero no quería gastar más.

Después de un rato, ya diría que teníamos unos 25 minutos. La pelada cero relojera me dice: “¿Te quieres venir en mis melones?”.
¡Y cómo no! Se me pegó al lagarto Juancho otra vez, esta vez a matar, a sacarme toda la vía láctea. Eso fue aspiradora ninja velocidad 5.000 mientras me ponía el capó de Volkswagen en la cara. Le soltaba sus lengüetazos mientras ya me estaba dando el calambre; ella sabía y nunca se quitó. Se dejó bañar boquita y luego se lo restregó la verga lechosa en esos enormes globos de Pennywise.

Mano, qué ricura. Yo creo que nos pasamos de los 30, pero relax.

Nos bañamos juntos, nos reímos, hablamos, bailamos. Me dijo: “¿No quieres el segundo?”. Pero no, logré escaparme.
Me llevó hasta la puerta; en el camino de salida vi unas lolitas en pelota en el segundo piso, caminando más rico… yo decía: “Estoy muerto y esto es el paraíso”. Todas sonrientes y sexys. Soñé con ser millonario para decir: “¡Cierren el lugar que me las voy a detonar a todas!”.

Carolina me acompañó a la puerta y se despidió con beso apasionado y todo. Una belleza Carolina.
Una profesional.

Ojo: lo mío es otro tipo de lugares, más discretos, más de masajistas que uno seduce y disfruta la detonada que se gana bloque a bloque… pero la experiencia me encantó.

Repetiría. De hecho, vi en la página unas nenas de la sede de Los Colores muy interesantes.
Carolina se ve espectacular 😍 Tengo curiosidad por conocer a la administradora de gafitas jejeje… no hay foto por ahí?
 
Hola camaradas, ¿cómo les va? Aquí les traigo una nueva experiencia. He decidido, por esta vez, salir de mi zona de confort. Sé que he dicho mucho que no me gustan las casas de citas, que solo voy a spas, y de hecho estoy haciendo la recopilación de masajistas morrongas del sur (que hacen de todo). Pero me llamó mucho la atención que había muy buenos comentarios de una casa de citas que tiene dos sedes llamada Ellas erotic. Todas las reseñas se veían prometedoras; entré a chismosear la página y puro bombón… y la verdad, rebarato: 110 lukas los 30 minutos y 160 la hora. Es muyyyyyy barato, hermano, más que en el mundo del masaje donde muchos spas cobran 200 barras solo por el masaje sin más nada de adicinal.

Me animé, escribí, reservé… y fui a la sede de Belén, muy cerca de Los Molinos. La verdad, es una zona que visito mucho y me daba miedo que me vieran entrando gente conocida, porque en esos sectores saben dónde hay puteaderos… y nada que ver, súper discreto, tranquilo, literal parece una casa normal. 10 de 10 en discreción.Igual dejé la moto lejos para no ser tan boleta.

Te recibe una administradora que usa gafitas; de hecho, está muy detonable , pero no está en el catálogo… qué lástima. El lugar es enorme. Me mandaron a una sala, me ofrecieron bebida y me dijeron: “Ya pasan las chicas para que elijas o si quieres una en específico”.

Yo les dije: “Quiero ver todo, quiero la experiencia completa”.
No te encuentras con nadie, pero sí se escuchan, se ven por los huecos de la sala viejas pasando y escuchas manes… pero de ahí no pasa.

Me muestran las chicas y sin dudarlo vi a una morena absurdamente divina: unas nalgas literal como el emoji de WhatsApp 🍑🍑🍑, unos melones redondos (operados, pero mis felicitaciones al cirujano), abdomen plano, tacones enormes, cari linda, pelo liso, lencería buena —no de esa de chica de Plaza Botero— no, no… una vaina buena. Olía a perfume… ¿cómo decir que no?
Se llama Carolina, y dije: “Sí vaaaaa”.

Elegí 30 minutos porque quería tantear el lugar, ver qué tal todo; fue un experimento de salirme de mi zona de confort.

Me pasaron al segundo piso: cuartos enormes, con baño, decoración y olor top. De verdad no entiendo por qué es tan barato siendo tan play. Me quedé solo en el cuarto y la chica entró al instante con dos polas, y me dice: “No olvidarás nunca mi nombre, soy Carolina la perversa”. No sé si es veneca, tengo mis dudas, pero no se le notaba mucho.

Puso música, reguetón viejito, y me perreó frente al espejo como si fuera del cuerpo de baile de Daddy Yankee… un meneo la chapa que me puso listo para partir panela. Incluso ella lo sintió y me dijo: “¿Y que es ese fierro qué se siente?”.

En tacones se veía de mi tamaño. Yo mido 1.82 y peso 100 kg, como un jugador de rugby de los All Blacks, y la vieja quedaba de mi tamaño( con tacones y eran enormes) Era una contendiente intimidante: tiene todo grande. Mientras me perreaba se fue quitando todo y me dijo: “Qué rico bailas, pero mejor desnudos, ¿no?”. Me quité todo, me tomé un trago de pola y la vieja me dice: “Ufff, cómo está de duro…”. Y me comienza a pasar ese durazno restregándolo en el cabeza de cóndor. Uffff.

Me comenzó a decir cosas cochinillas y me dijo: “Siéntate en la cama”.
De una se arrodilló y comenzó a darle dos al nene. Pero era una vaina con hambre (quizás sí es veneca), como si no hubiera un mañana. Chupaba con muchas ganas, sin asco, garganta profunda, hasta tocar las campanas de Notre Dame. Se puso a babear como Cuasimodo y todo. Una señora tragona.

Me lo saca y me dice: “¿Quieres probar mi cochita?”.
Hicimos un 69. Eso le olía a rosas y al Valhalla. En mi primer lengüetazo comenzó a chapalear y nunca dejó de tragarse al cabeza de gato. Es una profesional. Me dijo: “Mete tus dedos”, y después: “Por el asterisco también”. Ufffff. Ahí me provocó comer Nutella y ella me decía: “Cómo me gusta que me coman el culito”. Uffffff. Eso fue un rato de mucha saliva, fluidos y placer.

Se voltea, se pone en cuatro uñas y me dice: “Haz lo tuyo, niño malo”.
Y comenzó la detonación sin compasión. Yo sabía que esa guerrera de Wakanda aguantaba todos los poderes; es más, estaba dudando de dar la talla. Por primera vez, Cell sintió el verdadero terror. Pero muy rico, mucho feeling. Se dejaba meter el puñal del dedo gordo por Detroit hasta el fondo. Hasta me provocó embarrarme de Nutella, pero no quería gastar más.

Después de un rato, ya diría que teníamos unos 25 minutos. La pelada cero relojera me dice: “¿Te quieres venir en mis melones?”.
¡Y cómo no! Se me pegó al lagarto Juancho otra vez, esta vez a matar, a sacarme toda la vía láctea. Eso fue aspiradora ninja velocidad 5.000 mientras me ponía el capó de Volkswagen en la cara. Le soltaba sus lengüetazos mientras ya me estaba dando el calambre; ella sabía y nunca se quitó. Se dejó bañar boquita y luego se lo restregó la verga lechosa en esos enormes globos de Pennywise.

Mano, qué ricura. Yo creo que nos pasamos de los 30, pero relax.

Nos bañamos juntos, nos reímos, hablamos, bailamos. Me dijo: “¿No quieres el segundo?”. Pero no, logré escaparme.
Me llevó hasta la puerta; en el camino de salida vi unas lolitas en pelota en el segundo piso, caminando más rico… yo decía: “Estoy muerto y esto es el paraíso”. Todas sonrientes y sexys. Soñé con ser millonario para decir: “¡Cierren el lugar que me las voy a detonar a todas!”.

Carolina me acompañó a la puerta y se despidió con beso apasionado y todo. Una belleza Carolina.
Una profesional.

Ojo: lo mío es otro tipo de lugares, más discretos, más de masajistas que uno seduce y disfruta la detonada que se gana bloque a bloque… pero la experiencia me encantó.

Repetiría. De hecho, vi en la página unas nenas de la sede de Los Colores muy interesantes.
Esa sede por los molinos no se llama elixir purpura?
 
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